¿Cielo o infierno híbrido? Por qué adaptar la cultura es clave para el éxito del trabajo distribuido

Jarkko Huhtaniitty, responsable de soluciones de trabajo híbrido de Poly/HP para el sur de EMEA no habla del futuro del trabajo híbrido y su inclusión en la cultura de las organizaciones. Foto: Poly/HP
Jarkko Huhtaniitty, responsable de soluciones de trabajo híbrido de Poly/HP para el sur de EMEA no habla del futuro del trabajo híbrido y su inclusión en la cultura de las organizaciones. Foto: Poly/HP

El auge del modelo híbrido ha supuesto la distribución y fragmentación de la plantilla, que ahora trabaja desde distintos lugares (e incluso zonas horarias). Esto suele dificultar a las organizaciones la creación y el mantenimiento de una cultura corporativa.

De hecho, según un estudio de Poly, casi dos tercios de los trabajadores híbridos (64%) creen que la cultura de oficina ha cambiado para siempre.

A medida que el mundo laboral cambia y la jornada deja de ser de 9 a 5, la cultura empresarial no puede dejarse al azar: debe hacerse un esfuerzo decidido para crear una verdadera cultura híbrida.

Una casa es tan robusta como sus cimientos, y una cultura y un espíritu fuertes han de ser la columna vertebral de las empresas. Estamos en un momento crucial para que hagan balance y reconstruyan una cultura más adecuada para el trabajo híbrido, y esto supone reaprender sobre las expectativas de los empleados.

Aunque las empresas tienen un buen bagaje fomentando una cultura corporativa, deben asegurarse de que esta cale en la modalidad híbrida. Por ejemplo, las empresas conocen los beneficios de las experiencias grupales para promover la colaboración y la motivación, pero ahora deben lograr que también abracen a los equipos distribuidos. Una forma de hacerlo sería incluir a participantes remotos en experiencias virtuales, como concursos de preguntas y respuestas, u organizar reuniones en plataformas de eventos virtuales. Y viceversa, garantizando al tiempo que los espacios de la oficina puedan soportar una experiencia híbrida.

¿Y cómo pueden asegurar que estas oportunidades corporativas abarquen a todos? Como primer paso, las empresas pueden realizar una auditoría cultural: evaluar los aspectos que la conforman para determinar lo que funciona —y mantenerlo— y lo que debe evolucionar para el éxito del modelo dual. De lo contrario, corren el riesgo de llegar a un «infierno híbrido» en el que los empleados se sientan poco comprometidos e insatisfechos.

No obstante, uno de los mayores obstáculos para fomentar una nueva cultura es rediseñar el lugar de trabajo. En ello se afanan muchas organizaciones para adaptar sus antiguos espacios a las nuevas formas de trabajar. Ciertamente, aunque el espacio en sí no genera cultura, sin duda es una baza para apoyarla y reflejarla. Esto requiere un agudo enfoque del diseño de los entornos con vistas a fomentar la interacción y apoyar el desarrollo eficaz de una cultura híbrida. Y aunque pueda parecer obvio, los espacios adecuados deben estar respaldados por la tecnología adecuada.

Esto implica tener en cuenta a toda la plantilla para garantizar la igualdad de experiencia, esté en remoto o en la oficina. El empleado necesita tener acceso universal a audio y vídeo de alta calidad y disponer de soluciones empresariales de altas prestaciones en materia de auriculares, teléfonos de sobremesa y webcams.

Es fundamental que esto se extienda al entorno doméstico, de manera que se pongan a disposición del empleado las herramientas adecuadas para su desempeño. No todos los que trabajan desde casa han tenido la oportunidad de crear un espacio de oficina de calidad: las empresas deben actuar en consecuencia proporcionando productos ergonómicos, monitores y un buen equipo audiovisual para que nadie se encuentre en «desventaja de conexión«.

No arriesgarse con la cultura

La cultura no debe dejarse al abur. Se recomienda a las organizaciones que evalúen a fondo su filosofía empresarial para que la hibridación del trabajo sea realmente eficiente y no se convierta en un «infierno híbrido». Esto, a su vez, les ayudará a definir sus valores fundamentales y a enmarcar su identidad en la era del trabajo híbrido, teniendo claras las respuestas a preguntas clave como: ¿qué necesitan conseguir mis empleados y dónde añade valor la presencia física?

Definir la cultura es el primer paso. Después, las empresas pueden recurrir a la dotación de espacios y tecnología para darle forma y contribuir. Y es esencial tener en cuenta que no hay una solución única y que este enfoque y sus objetivos variarán de una empresa a otra. Pero, para todas, el futuro de lo híbrido debe ir de la mano de las tecnologías profesionales para apoyar las tareas que realiza el empleado y la configuración de los futuros lugares y modalidades de trabajo.

Jarkko Huhtaniitty
Responsable de soluciones de trabajo híbrido de Poly/HP para el sur de EMEA

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