La domótica, ¿nueva arma de disuasión masiva?

Vela y apagón tecnológico - Smart Integraciones Mag, Audio, Video, Seguridad, Smart Building y Redes

En esta ocasión vamos a hablar sobre geopolítica y preguntarnos hasta que punto un Estado que fabrica productos domóticos y / o asistentes domésticos inteligentes podría tener a otro estado a su merced utilizando los equipos domóticos instalados en los hogares de este último. Veremos cuán URGENTE es que cada estado adquiera una «Soberanía Domótica».

Estoy convencido de que, tal como están las cosas, un hogar conectado es peligrosamente vulnerable. De hecho, las medidas de seguridad que un individuo implementa para asegurar su casa son tan débiles, cuando no inexistentes, que el hacker más torpe podría infiltrarse a distancia y probablemente prenderle fuego.

Y ahora cambiemos de escala, imaginemos lo que podría pasar con un ejército de hackers, militares con el presupuesto adecuado al servicio de un estado. Un estado que aprovecharía una oportunidad tecnológica bienvenida y se prepararía para una guerra de otro tipo. Imagine esta partida de ajedrez a nivel mundial, con peones, domóticos en este caso, alineados y disponibles en un tablero de ajedrez gigante. Batallas que ya no se ganan con misiles balísticos sino con nuevas tecnologías, todo ello sin enviar un solo soldado en combate. Imagine que algunos fabricantes de fama mundial, todos del mismo gran estado soberano hubieran conquistado e invadido el mundo con muy buenos productos Smart Home, teléfonos inteligentes o asistentes de voz … ¿Ya está vislumbrando lo que puede pasar?

En caso de conflicto, el estado que ha colocado la mayor cantidad de peones domóticos en las casas de su enemigo podría amenazarlo con tomar el control total. Imagine lo que un jefe de estado podría decirle a su homólogo enemigo. «Su país está plagado de decenas de millones de asistentes de voz, así como de millones de teléfonos móviles que provienen de las marcas de mi país. Yo controlo estas marcas y podría lanzar un ataque remoto domótico en contra de todos los hogares y oficinas, fábricas y sitios industriales de su país. Es tan sencillo como que lo enciendo todo de golpe, creo una llamada masiva de potencia en un mismo instante, y entonces su red de distribución deja de funcionar porque no está preparada para eso, y creo el mayor apagón de todos los tiempos. Calculo que su país tardaría al menos 6 meses en recuperarse. Por cierto, gracias por elegir la tecnología de mi país …» Éste presidente tiene la sartén por el mango, el país de su enemigo está infiltrado por su tecnología. ¿Por qué se molestaría en bombardear a las centrales nucleares y correr el riesgo de una contaminación incontrolable cuyas nubes radiactivas podrían volverse contra él con los vientos? La domótica es mucho más eficiente.

¿Y los fabricantes en todo esto? ¿Aceptarán que se use su tecnología para fines bélicos? ¿Pero en qué estarán pensando, ingenuos? De norte a sur, de este a oeste, e incluso si defienden lo contrario, cualquier emprendedor que haya desarrollado una red social de éxito, que fabrique teléfonos inteligentes o asistentes de voz , o cualquier ISP verá seguramente llegar un día u otro los “hombres de negro” con una placa del gobierno para llevarlo a una oficina apartada y hacerle una propuesta que no puede rechazar. Y punto. Mire las noticias, estos empresarios y jefes de estado se reúnen a plena luz del día con mucha frecuencia. ¿Cree que es para jugar al dominó?

Podemos hacer de todo con la domótica en el contexto de una guerra. Crear pánico y hacer que los hogares o sitios sean incontrolables e inutilizables, o más divertido, transmitir videos y mensajes de propaganda de audio y vídeo en todas las pantallas y altavoces de una casa, controlar los termostatos, hacer parpadear todas las luces en medio de la noche, cambiar constantemente las contraseñas del Wi-Fi … Podemos volver locos a los habitantes de un país.

La seguridad de la domótica doméstica se convierte más que nunca en un problema acuciante de seguridad informática…

Bruno Napoli

Ahora, sin siquiera echar mano de un hipotético conflicto, tenemos derecho a hacernos una pregunta: ¿nuestro propio estado, que controla todo utilizando las puertas traseras que los fabricantes están obligados a poner a disposición, podría afectar nuestro estado de ánimo? o controlarnos usando domótica y mensajes subliminales de audio, video o luz, para tranquilizarnos o ponernos nerviosos, volvernos más o menos dóciles …

En resumen, desde lo más anecdótico a lo más peligroso, la seguridad de la domótica doméstica se convierte más que nunca en un problema acuciante de seguridad informática. Ya no somos amigos de nadie en estos casos, porque los amigos de ayer pueden ser repentinamente los enemigos del mañana. Es imperativo que cada país pueda desarrollar soluciones domóticas propias, o podría correr el riesgo de perder su soberanía …

Por Bruno Napoli,
Business Manager de IMS512/Blue Light – Hong Kong

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